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Fecha de publicación: 24/07/08
Liderazgo empresarial consiste en la capacidad o habilidad a través de la cual los líderes influyen, inducen o animan a sus trabajadores a llevar a cabo determinados objetivos de la empresa con entusiasmo y por voluntad propia.
En este artículo veremos los principales estilos o tipos de liderazgo, cuáles son los más recomendables para usar y, por último, algunas características generales que debe tener todo buen líder.
Básicamente existen tres estilos o tipos de liderazgo: liderazgo autoritario, democrático y liberal:
Este estilo de liderazgo se basa en un estilo dominante por parte del líder, por ejemplo, éste suele tomar decisiones sin necesidad de la participación u opinión de sus trabajadores y sin tener que justificarlas. Este líder se caracteriza por ser dominante, autoritario, restrictivo, exigir obediencia y supervisar constantemente a sus trabajadores.
En este estilo de liderazgo, el líder busca ser un miembro más de su grupo de empleados, suele dejar que las decisiones sean tomadas por sus trabajadores, pero bajo su supervisión, guía y consejo. Este líder se caracteriza por escuchar a los miembros de su grupo, ser amistoso y accesible, ayudar a sus trabajadores en sus problemas, mostrar consideración e interés por los demás, promover la participación de todos y ser permisivo.
Este tipo de liderazgo se basa en una participación mínima del líder, éste otorga libertad completa en las decisiones grupales o individuales, su participación en las decisiones es limitada, por ejemplo, simplemente presenta algunos esbozos sobre lo que hay que hacer y aclara que suministrará más información sólo si se la solicitan.
Bajo un liderazgo exclusivamente autoritario se suele producir una mayor cantidad de trabajo, pero a costa de haber tensión, falta de espontaneidad y de iniciativa por parte de los trabajadores, además de que el trabajo suele desarrollarse sólo cuando el líder está presente.
Bajo un liderazgo netamente liberal suelen obtenerse resultados pobres en cuanto a calidad y cantidad, además de que las tareas suelen desarrollarse al azar y se suele perder tiempo, por ejemplo, en discusiones personales no relacionadas con el trabajo en sí.
En un liderazgo exclusivamente democrático, el nivel de producción no suele ser igual al de los trabajadores sometidos a un liderazgo autoritario, pero la calidad del trabajo suele ser superior. Además, bajo este estilo de liderazgo suele haber mayor comunicación, responsabilidad, compromiso, eficiencia y creatividad.
En conclusión, adoptar un estilo de liderazgo democrático parece ser las mejor opción de las tres. Sin embargo, en la práctica debemos utilizar los tres modelos de liderazgo, teniendo en cuenta las características de nuestros trabajadores, a la situación que se esté presentando y la tarea o trabajo que se esté realizando.
A veces debemos mostrarnos autoritarios y hacer cumplir órdenes, otras debemos incentivar la participación y consultaremos a nuestros trabajadores antes de tomar decisiones, y en otras dejaremos que ellos mismos las tomen y resuelvan los problemas.
Por ejemplo, es recomendable utilizar un estilo de liderazgo autoritario cuando las tareas o trabajos a realizar son rutinarios y repetitivos, cuando los trabajadores se muestren indisciplinados o no trabajan bien, o cuando un trabajador muestra errores o faltas frecuentes.
Es recomendable usar un estilo de liderazgo democrático cuando los trabajadores se muestren eficientes en sus tareas o trabajos, o cuando el negocio valla en buen camino.
Y es recomendable usar un estilo de liderazgo liberal cuando el trabajador muestre un alto nivel de eficiencia y como forma de motivarlo, dándole una mayor autonomía, mayores responsabilidades o mayor poder de decisión.
Sea que adoptemos un estilo de liderazgo democrático, autoritario o liberal, en general, para ser un buen líder, debemos contar con las siguientes características:
Cómo líderes debemos saber cuándo y a quién delegar u otorgar mayor autoridad, mayores responsabilidades, mayor poder de decisión, mayores facultades. Debemos saber cuándo confiar en un trabajador para que éste tome sus propias decisiones sin tener que estar consultándonos. Por ejemplo, podemos optar por delegar autoridad cuando vemos que un empleado muestra buen criterio, sentido común, responsabilidad o compromiso. Lo mismo en el caso de un buen equipo de trabajo.
El saber delegar responsabilidades no sólo nos permite una mayor influencia como líder, sino también una mayor eficiencia en el negocio.
Como líderes debemos saber cómo motivar a nuestros empleados, sobre todo en el sentido de ofrecerles los medios para que puedan cumplir con sus metas personales o para que puedan satisfacer sus necesidades, de ese modo haremos que nos sigan y lograremos una mayor influencia.
Un buen líder debe hacer uso de una comunicación clara, adecuada y eficaz. Debemos conceptuar correctamente las ideas y los objetivos, y luego transmitirlos clara y adecuadamente a nuestros trabajadores, señalando la razón de su formación.
En cuanto al manejo de grupos o equipos de trabajo, un buen líder debe saber dirigir y motivar a su grupo hacia el logro de los objetivos, asegurándose de mantener siempre la armonía del equipo. En caso de haber diferencias o problemas, debe intentar resolverlos, por ejemplo, rastreando las causas y haciendo participar a todo el equipo.
Autor: ComoCrearTuNegocio.com
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