Estás en Home > Liderazgo > Características de todo buen líder
Las siguientes son algunas características o atributos que todo buen líder debe poseer. No están en orden de importancia, puede haber otras características también, pero al menos todo buen líder debe poseer las siguientes:
A nadie le agrada una persona deshonesta, mentirosa o alguien, que por ejemplo, le da miedo dar malas noticias. La honestidad implica más que simplemente decir la verdad, ser honesto implica que el líder siempre tratará a todos por igual, ya sean personas por las que siente afecto o por las que no les agrade en lo personal.
La honestidad también significa que un líder siempre tratará cada situación, bien sea que esté tratando con clientes, proveedores, el público o sus empleados, de una forma directa y franca. No ser honesto puede acabar con la moral y establecer un estándar débil para los empleados que el líder dirige. Si un líder es deshonesto, sus empleados también se sentirán más cómodos siendo deshonestos. Esto puede llevar a problemas entre los trabajadores, y posteriormente con los clientes.
Toda persona tiene un ego y la gente más exitosa tienen egos saludables, pero usualmente también lo compensan con una dosis saludable de humildad. Ser capaz de permitir que otros reciban el crédito y dar el crédito cuando se deba es crucial para tener empleados felices y leales. A nadie le gusta un presumido o un fanfarrón, ni siquiera a los empelados más desinteresados.
Ser humilde también crea un ejemplo para sus empleados. Los empleados no son niños, pero la mayoría de empleados imitarán el estilo de su líder con el tiempo. Si un líder siempre está concentrado en "distribuir la riqueza" por así decirlo, éste verá que la mayoría de sus empleados con el tiempo, empezarán a imitar esa característica de su carácter.
La integridad y la honestidad están relacionadas, pero son diferentes. La integridad es el compromiso de ofrecer productos y/o servicios de calidad, y la lealtad es el compromiso para con la empresa, el trabajo y los empleados. La integridad también es comprometerse a servirle a sus empleados y clientes el máximo de sus capacidades, todo el tiempo y haciéndolo de una forma abierta.
A los líderes que les falta integridad a menudo tienen problemas con aquellos empleados que también les falta integridad. Los líderes anti-éticos por lo general atraen empleados anti-éticos y acaban con el espíritu de los buenos empleados. Las culturas corporativas que fomentan prácticas y hábitos anti-éticos casi siempre terminan por tener problemas con clientes, empleados e incluso con la ley.
Tratar a todos los empleados por igual, incluyendo a aquellos a los que a uno le agraden y a quienes no, también es una calidad intangible que todos los buenos líderes poseen. Crear un aura de imparcialidad en el trabajo no solo crea empleados más felices, también ayuda a fomentar un sentido de comunidad en el lugar de trabajo y ayuda a crear vínculos entre el líder y sus empleados.
El no tratar a todos de la misma forma puede llevar a problemas de moral, producción e incluso problemas legales si un empleado siente que está siendo tratado injustamente. Si se trata a los empleados con imparcialidad también se facilitarán las cosas cuando se tenga que pedirles que se esfuercen más en sus rutinas laborales. Todo líder tiene que hacer esto ocasionalmente y cuando tenga que hacerlo, la forma en que traten a sus empleados se verá reflejada en la reacción a sus solicitudes.
Los líderes que fomentan un aura de imparcialidad e igualdad disfrutarán de empleados que estarán dispuestos a sacrificar su tiempo para completar un proyecto o trabajar hasta tarde. Los líderes que no tratan a sus empleados con imparcialidad a menudo tendrán que lidiar con empleados que guardan resentimientos y que no estén dispuestos a hacer un esfuerzo adicional por el líder o por el negocio.
A todos nos gusta que nos digan que estamos haciendo un buen trabajo y los empleados no son la excepción. Los buenos líderes son comprensivos y elogian a sus empleados cuando se lo merecen. Si les muestra a sus empleados aprecio por un trabajo bien hecho, esta será la forma más fácil de generar lealtad y también una buena ética de trabajo.
Hay muchas formas de mostrar aprecio, pero la más fácil es la felicitación por un buen trabajo realizado. Otras formas de mostrar aprecio son, por ejemplo, invitándolos a almorzar ocasionalmente y recordarles siempre su importancia para con el negocio.
Los buenos líderes también poseen un sentido de perspectiva. El no entrar en pánico o desesperación cuando las cosas salen mal es crucial para tener una relación abierta y saludable con sus empleados. Los líderes explosivos o pesimistas no solo incitan a sus empleados a hacer lo mismo sino que también intimidan a otros empleados.
Los empleados que no se sienten bien al ir a trabajar son empleados que no harán el mejor trabajo posible. La era el líder autoritario, agresivo, maniático, ha quedado en el pasado. Con el desempleo en mínimos históricos, es difícil encontrar buenos empleados. Una forma de conservarlos y mantenerlos felices es asegurarse de siempre ser razonable y calmado cuando las cosas sean estresantes.
Esto también dice mucho del líder como persona y no es algo perdido en todos, sino en los empleados más cínicos. En NASCAR, hay un dicho, "las advertencias traen advertencias", esto se refiere a un accidente que genera más accidentes en la medida que los conductores se desesperan cada vez más por avanzar en la carrera.
Lo mismo aplica a los empleados, si un líder entra en pánico, desesperación o en ira, muy seguramente creará una atmósfera que facilitaría que sus empleados hagan lo mismo.
No hay nada como saber cómo hacer su trabajo y hacerlo bien, este no solo incluye las habilidades como líder, sin también las habilidades necesarias para cumplir las funciones del trabajo que uno debe cumplir. Un líder tiene que trabajar constantemente para mejorar sus habilidades como líder, pero también sus habilidades laborales, de mercadeo, de producción, etc.
Esto exige que el líder participe en capacitación especializada siempre que surja la oportunidad. Dada la competitividad del campo laboral en general, es imperativo crear un entorno para sus empleados que resalte su aptitud en lo relacionado al manejo del negocio. Los líderes que no están capacitados adecuadamente o que necesitan pulir sus habilidades sufrirán para aplicar técnicas empresariales y eso retardará el trabajo, complicarán los problemas y llevarán a problemas de moral.
La mayoría de los empleados de hoy son mucho más "liberales" que hace veinte años en lo relacionado con el lugar de trabajo y cómo ven sus trabajos. Últimamente se ha creado una cultura corporativa que se concentra en mantener felices a los empleados y en inspirarlos a hacer un buen trabajo.
Saber aceptar sugerencias razonables de los empleados, les mostrará que el líder está tratando de moldear el lugar de trabajo para hacerlo lo más productivo y cómodo posible. Así los hará más felices y más dispuestos trabajar con él.
Un buen líder será capaz de manejar las rutinas diarias de trabajo que realizan los trabajos y las estrategias más amplias que conforman los objetivos corporativos de la empresa. Ser capaz de combinar las dos es muy importante para mostrarles a sus empleados las razones para sus acciones.
Un líder no tiene que explicar cada pequeño detalle, pero si mantiene a sus empleados informados sobre sus estrategias, grandes, medianas y pequeñas, les ayudará en términos de moral y productividad. Un líder también se sorprenderá de las buenas sugerencias que puede recibir de los empleados una vez entiendan toda la imagen y objetivos corporativos.
Los empleados a menudo se quejan de las decisiones del líder que, para ellos no tienen sentido. A menudo hay razones de fondo para estas decisiones, pero muchos líderes se rehúsan a compartir la lógica con sus empleados bajo la falsa suposición que los empleados no entenderán y que en últimas puede llevar a rumores y resentimientos.
Hay algunas cosas en los negocios que se quedan en la alta dirección, pero muchas veces los secretos solo llevan a traiciones, rumores y baja moral. Todos hemos visto la tira cómica Dilbert, una de las tiras cómicas más divertidas de todos los tiempos. En el centro de prácticamente toda historieta se ve la vieja lucha entre trabajadores habilidosos y "jefes con cabezas puntiagudas".
Esta historieta es muy popular porque muchos empleados piensan lo mismo que Dilbert y sus compañeros de trabajo, que su jefe es un idiota que toma decisiones a su antojo. En el caso de Dilbert, él tiene la razón, su jefe es un idiota. En la mayoría de casos, los jefes no son estúpidos sino malos comunicadores. Dedicar tiempo para explicar decisiones va de la mano con mantener a sus empleados felices y hacer que sus rutinas de trabajo sean fluidas. Los empleados se sentirán apreciados y trabajarán más duro.
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